La "vía marrón" del FC. Militar del Valle del Tiétar

Exploraciones de Fernando Remedio Leria Pastor


Mapa General Zona 1 Zona 2 Zona 3a Zona 3c
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Al tiempo que realizaba estas exploraciones leí en un libro (Martín Martín JP, Martín Juárez AJ. Sotillo. Historia de un pueblo. 275-76. 8-9-2002) que los sotillanos de la época vieron tal trascendencia en este proyecto ferroviario que, reunidos en sesión extraordinaria y en pleno municipal el 1 de septiembre de 1927, dispusieron ceder gratuitamente todos los terrenos comunales y de particulares que hubiera de ocupar la línea férrea, dar todas las traviesas necesarias para el trayecto dentro del término jurisdicional e, incluso, ofreció entregar al Estado cuando lo estimase necesario la cantidad de 50.000 pesetas, además se comprometió a dar toda clase de facilidades, apoyo moral, etc.
También cuentan estos autores que después de tres años de obras estas no llegarían a concluirse por, entre otras causas, la oposición y conflictos con los propietarios de los terrenos y la falta de voluntad política en un momento de convulsiones que conducirían a la proclamación de la II República Española el 14 de abril de 1931 y, con ello, cambios de las prioridades presupuestarias.
Este comentario viene a cuento como posible explicación de porqué el paseo por el trazado de este ferrocarril en Sotillo de La Adrada, que tiene casi toda su plataforma en condiciones bastante aceptables, se ve algunas veces impedido por cercas o vallas, aunque en otras es su pésimo y/o nulo estado de conservación lo que lo vuelve intransitable.
Las fotografías que se muestran a continuación quedan aquí marcadas con un cuadrito negro numerado cronológicamente donde se tomaron y se indica su orientación con una flechita (HAZ CLIC SOBRE ELLAS). 15/06/2016
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FOTO 16.

Desde el puente sobre la carretera de Casillas (M-549) no se puede caminar hacia el oeste sobre el trazado, así que lo hacemos por un camino, más o menos paralelo un poco más abajo, con la esperanza de poder retornar a la plataforma antes de que alcancemos la garganta del Majalobos.
Mientras tanto, seguimos disfruntando del bonito paisaje serrano.



FOTO 17.
Casi llegando al Majalobos y bordeando la parte superior de la zona de alojamientos rústicos "El Venero" nos topamos con una cerca que parece pertenecer también a esta última finca recreativa. El camino gira entonces a la derecha adentrándose en el monte bien pegado a la valla metálica, así que avanzamos por él porque quizás nos lleve directamente a la plataforma.
Estos parajes tienen para mí, además, un aliciente extra: resulta que en la década de los sesenta del siglo pasado existía por esta zona una piscina natural a la que alguna vez vine de excursión en compañía de mi familia y media parroquia más de mi barrio y de la que conservo recuerdos muy agradables. Décadas después la busqué, desde Casillas hasta Piedralaves, infructuosamente y, siendo la primera vez que ando por este camino, tengo un presentimiento al respecto.


FOTO 18.
Acerté, buscando la vía encontré la piscina. Está claro que pertenece a la finca de apartamentos rústicos aunque por su aspecto diríase que lleva décadas en desuso, cosa que no es de extrañar; ya no encaja una pileta pequeña y de condiciones así de "rústicas" para el uso público en nuestra moderna, cómoda e higiénica sociedad.
Volviendo al tema que nos trajo hasta aquí, tenemos que darnos la media vuelta y buscar un acceso para cruzar el arroyo ya que el camino muere entre la vegetación unos metros más arriba.


FOTO 19.
Unas decenas de metros garganta abajo, a la altura de la calle Cerquillas, encontramos un puente para cruzarla. Lo hacemos y nos ponemos a remontarla por este margen cuando nuestro ojo avizor divisa una construcción muy curiosa que, calculando a "ojo de buen cubero", debe encontrarse justo a la altura del trazado, y con la ayuda del zoom de la cámara a la máxima potencia hacemos esta fotografía de lo que parece un puente de vigas metálicas rematado con balaustradas clásicas y, desde luego, por su idílico aspecto no parece que sea de uso público, pero vamos a acercarnos más para comprobarlo.
La raya roja significa la imaginaria vía del frustrado tren.



FOTO 20.
Al remontar la garganta la calle Cerquillas se desvía un poco a nuestra izquierda, hacia el oeste, y nosotro continuamos por este camino pegado a las tapias de una propiedad pegada al arroyo Majalobos.
El camino parece seguir adentrándose en la montaña y nosotros nos detenemos a buscar a la altura donde creemos que debe estar la desaparecida plataforma ferroviaria.


FOTO 21.

Justo con la tapia de la casa del bonito puente sobre el arroyo a nuestra espalda, mirando hacia poniente, hamos esta foto que habla por sí sola. No nos cabe duda que estamos sobre el trazado, así que saltamos la cerca de piedra para avanzar ya por él y que, según los mapas y callejeros, coincide con la calle de la Nava durante 600 o 700 metros.
¡Vía libre!



FOTO 22.
En este punto ya estamos realmente en la calle de la Nava. Pensábamos que estaría asfaltada y resulta que no es así, pero no nos importa mientras podamos seguir paseando tan ricamente.


FOTO 23.
Unos metros más adelante me detengo y me giro media vuelta para fotografiar lo que vamos dejando a nuestras espaldas; en el centro se aprecia la Y que forman el camino por el que venimos desde la garganta (izquierda) y el final de la calle Cerquillas (derecha).


FOTO 24.
Descubrimiento sensacional: la fotografía, tomada mirando hacia el lado "Madrid" y después de un suave pero constante descenso, muestra una pared de roca trabajada para darle verticalidad y con algunos desprendimientos y, al pie y a lo largo de la vía, una plataforma sobreelevada de unos 100 m de longitud. No me cabe duda que este debió ser el lugar escogido para ubicar la estación de Sotillo de la Adrada.


FOTO 25.
Muy emocionado por el hallazgo, continuamos camino sentido Plasencia.
El trazado sigue con una casi imperceptible bajada de nivel y no pierde un ápice de belleza en sus paisajes. Desde aquí se aprecia el pueblo y sus comarcas circundantes.


FOTO 26.
Pinos, pinos y más pinos.
En un momento dado, antes de negociar una suave curva y todavía en la calle de la Nava, me doy media vuelta para fotografiar lo que vamos dejando atrás.


FOTO 27.
La mañana ha avanzado bastante y nosotros también. Disfrutando de este magnífico paseo, leemos en los mapas que este camino, que aunque no parezca es la calle de La Nava, deberá pasar por delante de las casas que se ven al fondo y, haciendo un giro a la izquierda separándose del trazado del ferrocarril, retornará casi hasta el mismo centro del casco urbano del pueblo.


FOTO 28.
¡Sorpresa! Llegando a las casas una cerca nos cierra el paso, y no hay vestigios de senderos ni dada que se le parezca ni a la izquierda ni a la derecha; es un callejón sin salida (véase rayas rojas que simulan rieles).
Arrimándonos más vemos unas personas fuera de la casa y les preguntamos cómo pasar y una de ellas nos indica amablemente que por allí no porque es propiedad privada y que si queremos podemos hacer campo a través hacia arriba (a la derecha de la foto) hasta alcanzar una pista forestal que enlaza con las rutas del Canto de La Linde y la del Pico Covachones y por allí retornar al pueblo, pero, como dije antes, no hay camino ni sendero ni nada de nada, y el calor ya empieza a apretar, así que mejor nos damos la media vuelta a desandar lo andado.
La pregunta queda ahí: ¿porqué una propiedad privada está encima de una calle pública? o viceversa: ¿porqué los planos y callejeros sitúan una calle pública sobre una propiedad privada?. Nosotros damos la exploración finalizada por hoy y nos vamos al pueblo a buscar sombra y cerveza bien fresquitas.


FOTO 29.
Día siguiente, empezando a declinar la tarde, me animo a buscar yo solo la continuación del trazado. Saliendo del pueblo y cruzando la calle Cerquillas subo (el pueblo está a una media de 640 m de altitud) por la de La Nava, pero ésta vá directamente a la entrada de las casas que vimos ayer y no tiene salida, así que retorno a Cerquillas, avanzo unos metros hacia el oeste y encuentro un cruce con la calle Canto de la Virgen, que viene del centro del pueblo, y el comienzo de una pista forestal bien acondicionada y señalada como comienzo de las rutas del Pico Covachones y del Canto de la Linde. Lo tomo y enseguida alcanzo los 700 m de altitud, pero no veo indicios de plataforma ferroviaria. Continúo un poquito más y me encuentro un retén de bomberos forestales que, aunque parezca mentira, cuando les pregunto por "la vía" me contestan afirmativamente ¡aunque sea trate de un proyecto de vía desaparecido hace más de 60 años!
Siguiendo las indicaciones de los bomberos retrocedo unos metros y, haciendo como que vuelvo a subir, esta vez sí que aprecio una pared rocosa que en su extremo derecho marca el punto exacto del cruce entre trazado ferroviario y pista forestal.


FOTO 30.
Ya en el cruce, y mirando hacia el lado "Madrid", no es difícil ver el hueco por el que el trazado habría de venir, así que ni corto ni perezoso me aventuro por él no sin antes trazar unos imaginarios rieles rojos.


FOTO 31.
Caminando bien pegadito a la valla metálica sobre mi imaginaria vía, ésta se complica y se adentra en una sombría trinchera.
Por mi parte, la mejor opción es continuar por lo que queda de minúsculo sendero pegado a la valla.


FOTO 32.
Con razón el sendero se separaba de la vía ya que esta se metió de lleno en una trinchera intransitable por la cantidad de maleza que crece en ella y que tiene toda la pinta de esconder agua estancada.
Yo sigo avanzando mientras pueda.



FOTO 33. ....
¡Ni un paso más! Aunque dispusiera del mejor equipo de supervivencia y exploración, hacia el final de la trinchera, donde el piso probablemente podría tornarse más amable, se aprecia un cerramiento metálico, posiblemente el de la cara oeste de la propiedad que nos impidió continuar con normalidad ayer.
Ahora toca dar media vuelta y explorar el otro lado del cruce, el de la pared rocosa.


FOTO 34.
Siempre con la imaginación por delante, desde mi posición en la pista forestal y como si bajara hacia el pueblo, coloco unos rojos rieles que se aventuran hacia el oeste por una trinchera con paredes de piedra.


FOTO 35.
La trinchera tiene buen aspecto y, en principio, parece que tiene algo de uso, pero diviso que a menos de 100 m otra valla metálica cierra el paso, así que no me aventuro más por aquí y me retorno a la calle Cerquillas.


FOTO 36.
La calle Cerquillas, que por aquí sí que está asfaltada, me brinda camino hacia el oeste, y en poco trecho parte de ella y hacia la derecha otro tentador camino forestal.
Calculo que si la parcela que veo a mi derecha no es la que me cerró el paso antes, debe ser vecina suya y lo mejor será ir a comprobarlo por aquí.


FOTO 37. Esta fotografía está en Zona 3c ya que el camino abordado es muy sesgado y se sale del plano.


FOTO 38.
Una vez de nuevo sobre la pataforma ferroviaria, no sé si habré andado un par de centenares de metros hacia el este cuando me topo con otro cierre de valla metálica, posiblemente de la propiedad que se veía desde el otro lado, desde la trinchera de piedra.


FOTO 39.
La misma cerca pero un poco más abajo, donde ostenta toda la categoría de una valla de piedra.
Y como la tarde langidece y aquí ya no hay nada más qué hacer, doy por terminada la exploración hasta este punto, que ya retomaré hacia el oeste otro día.